Hola Soy Mauricio Vilchez Rojas. Desde mis primeros deseos de explorar el campo de la salud, mi camino inicial me llevó a la medicina; sin embargo, la vida me guió hacia la rehabilitación, conduciéndome al fascinante mundo de la terapia física. En el año 2003, egresé como Licenciado en Terapia Física de la Universidad Santa Paula, lo que marcó el inicio de una carrera que combinaría mi pasión por el bienestar con el deseo de ayudar a otros.
En 2004, establecí mi propio consultorio en Heredia, donde trabajé durante tres años. Durante este tiempo, también tuve la oportunidad de colaborar de manera ad honorem en el Hospital San Juan de Dios, atendiendo a pacientes neonatales y comenzando así una relación profunda con esta población. En 2007, mi dedicación fue reconocida con un nombramiento a tiempo completo en la unidad de Neonatología del Hospital San Juan de Dios como fisioterapeuta, lo que consolidó mi compromiso con el área de la salud infantil.
A partir de este punto, mi formación profesional se especializó en el tratamiento de neonatos, lo que me llevó a cursar estudios en línea de Fisioterapia Neonatal y Rehabilitación Infantil. En septiembre de 2012, culminé una nueva etapa de formación al obtener mi maestría en Estimulación Temprana en la misma universidad donde me gradué. Desde entonces, he tenido el honor de ser docente en la maestría, impartiendo cursos como Estimulación Temprana I y, más recientemente, Crecimiento y Desarrollo.
Mi vida personal también ha influido en mi práctica profesional. Junto a mi esposa, enfrentamos numerosos desafíos para convertirnos en padres. Después de nueve años y medio de tratamientos médicos, logramos nuestro sueño mediante la técnica de Fertilización In Vitro. Esta experiencia me sensibilizó profundamente con los padres que, llenos de amor, enfrentan las dificultades de la prematuridad e inexperiencia, permitiéndome comprender mejor sus miedos y aspiraciones.
Hoy en día, continúo ejerciendo en la unidad de Neonatología del Hospital San Juan de Dios, atendiendo a casos de alta complejidad. Además, ofrezco consultas privadas y sigo desempeñándome como docente en la maestría. Lo que más disfruto de la docencia es poder transmitir a mis alumnos el “pensamiento clínico resolutivo”. Les animo a que individualicen cada caso, evitando la aplicación rígida de protocolos establecidos, ya que considero que cada bebé y cada familia son únicos.
Mi compromiso es seguir contribuyendo a la vida de mis pacientes y alumnos, enfocándome en brindar soluciones y tranquilidad, no solo a los bebés que atiendo, sino también a los padres que participan en este hermoso y, a veces, desafiante proceso llamado vida.